MONTERREY, NUEVO LEÓN.— Para muchas mujeres, encontrar un lugar donde las escuchen, las orienten y les tiendan la mano puede hacer toda la diferencia.
Y justo con esa idea abrió sus puertas la Casa de la Mujer Indígena, un espacio pensado para acompañar a más de 7 mil mujeres de pueblos originarios de Monterrey y su área metropolitana.

La apuesta encabezada por Mariana Rodríguez y Félix Arratia Cruz va más allá de inaugurar un edificio: busca que las mujeres tengan un lugar al cual acudir cuando necesiten orientación, apoyo psicológico, asesoría legal, capacitación o simplemente encontrar una red que les ayude a salir adelante.
Mariana Rodríguez, titular de Amar a Nuevo León, destacó que desde el inicio de la Administración se han enfocado esfuerzos en atender a las mujeres de los pueblos originarios, con la intención de brindarles herramientas para mejorar su bienestar, fortalecer su autonomía y acompañar los proyectos que quieran construir.

Porque detrás de cada mujer hay una historia, una familia y muchas veces un sueño que necesita un empujoncito. Por eso, en este espacio también podrán aprender nuevos oficios, desarrollar ideas de negocio, capacitarse y crear redes con otras mujeres.
Félix Arratia Cruz, secretario de Igualdad e Inclusión, destacó que el objetivo es construir un piso parejo, donde ni el género ni el origen étnico sean una barrera para ejercer plenamente los derechos y buscar nuevas oportunidades.

La Casa cuenta con atención psicológica, asesoría legal, espacios de capacitación, medicina tradicional, cocina-comedor, sala de exposiciones, usos múltiples y hasta temazcal, además de áreas destinadas al encuentro y convivencia.
Pero también tendrá una misión que va más allá de los servicios: mantener vivas las raíces de los pueblos originarios, promoviendo sus lenguas, tradiciones, conocimientos y expresiones culturales.
Mariana y Félix destacaron que este espacio busca convertirse en una red de apoyo para mujeres que necesitan una oportunidad, una orientación o simplemente saber que no están solas y que hay alguien dispuesto a escucharlas.


