¿De los gallos que ha dado Allende? Mike Flores sigue ganando terreno en la política de Nuevo León

Nuevo León.


En política hay quienes hacen ruido… y quienes hacen que las cosas pasen. En los pasillos del poder, cada vez es más común escuchar el nombre de Mike Flores, un allendense que ha ido escalando posiciones hasta convertirse en Secretario General de Gobierno de Nuevo León.



Dicen que Allende da buenos gallos, y para muchos Mike Flores es uno de ellos. De carácter firme, amante de la vida de rancho y de los caballos, el funcionario ha construido un estilo propio: primero dialoga, después busca acuerdos y, si el momento lo exige, entra a la confrontación política sin titubeos.

No es raro verlo un día encabezando reuniones para destrabar conflictos y al siguiente recorriendo municipios o impulsando acuerdos entre alcaldes y el Gobierno del Estado. Su agenda pocas veces tiene descanso y, para sus cercanos, una de sus principales cualidades es que no le saca la vuelta a los problemas.


Pero no todo es política.


Quienes siguen su trayectoria saben de su afición por los caballos y del cariño que le tiene a las tradiciones del campo. Esa pasión incluso se ha reflejado en acciones a favor del bienestar animal, como el rescate de “Manchas”, un caballo que fue víctima de maltrato y que hoy vive en un santuario.

En el terreno personal también ha mostrado una faceta poco común entre los políticos. En una publicación dedicada a su esposa escribió:

“Gracias Yinel por siempre apoyarme, no podría haber elegido una mejor persona para compartir mi vida.”


Mientras algunos prefieren los reflectores, Mike Flores ha apostado por combinar el trabajo de escritorio con la operación en territorio. Eso ha provocado que su nombre aparezca cada vez con más frecuencia cuando se habla de las figuras con mayor influencia dentro del Gobierno de Nuevo León.

En política el tiempo dirá hasta dónde llega. Lo cierto es que, para muchos, Allende volvió a sacar un gallo que no se achica cuando hay que entrarle al ruedo.



Salió de buena estampa

Entre bromas y comentarios, sus simpatizantes aseguran que, además de traer oficio para la política, también le tocó buena genética.

 

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