Reúnen festejos del Día del Niño y de las Madres a miles de familias en Santiago

Primero fueron los niños. Después, las mamás. Y en ambos casos, Santiago respondió igual: llenando el Parque La Alameda, armando ambiente y demostrando que cuando hay convivencia familiar, música y cercanía, la gente sí jala.



Con miles de familias reunidas en dos eventos distintos, el Gobierno Municipal encabezado por David de la Peña Marroquín y el DIF Santiago, dirigido por Olga Amalia Villalón Toba, convirtieron el Día del Niño y el Día de las Madres en auténticas fiestas multitudinarias donde sobraron las sonrisas, los aplausos y el ambiente familiar.

El primero en encender motores fue el festejo dedicado a los pequeños de la casa. Desde temprano, miles de niñas y niños llegaron al Parque La Alameda disfrazados de superhéroes, cargando espadas, capas y una energía que ni tres jugos y dos bolsas de dulces explican.

Y mientras los niños corrían de un lado a otro felices de la vida, los papás hacían fila para las fotos y las mamás sacaban el celular cada cinco minutos porque “espérate, espérate, otra foto porque salió movida”.

Los Chicharrines se encargaron de prender el ambiente y Spidey junto a sus amigos se robaron los reflectores entre abrazos, selfies y gritos emocionados de los más pequeños.

Pero más allá de los juegos mecánicos, las rifas y los pintacaritas, lo que se respiraba era otra cosa: familias completas conviviendo, vecinos saludándose y un ambiente relajado donde la gente simplemente fue a pasarla bien.

“Los niños y niñas de Santiago son lo más importante que tenemos”, expresó De la Peña Marroquín durante el evento.

Y el mensaje parecía conectar con la gente. Porque mientras unos niños brincaban por una bolsita de dulces, otros papás comentaban sobre las actividades y el ambiente familiar que se vive actualmente en el municipio.

La gran rifa infantil terminó por desatar la locura colectiva. Bicicletas, tablets, jerseys de Rayados y Tigres, balones y patines provocaron gritos, brincos y el clásico “¡sí salió, sí salió!” que se escuchaba por todo el parque.

Días después llegó el turno de las mamás santiaguenses. Y aunque apareció la lluvia, nadie se movió. Porque cuando hay música, convivencia y la posibilidad de ganarse un viaje, ni el clima se atreve a arruinar la fiesta.

Con Los De Alanís arrancó la tarde, Mike Salazar soltó carcajadas de esquina a esquina y La Casetera convirtió el lugar en una reunión gigante donde no faltó la mamá que se sabía todas las canciones y la amiga que grabó absolutamente todo para subirlo a redes.

“Gracias a ustedes tenemos una gran comunidad”, expresó el Alcalde al reconocer a las madres santiaguenses.

Y mientras unas bailaban, otras coreaban canciones y varias más aprovechaban para olvidarse tantito del lonche, la tarea y el grupo escolar de WhatsApp, el ambiente seguía creciendo.


La rifa volvió a convertirse en uno de los momentos más emocionantes. Viajes a Cancún y Puerto Vallarta, pantallas, refrigeradores, salas y electrodomésticos hicieron explotar los aplausos entre las asistentes.

Así, en dos eventos distintos pero con el mismo sello familiar, Santiago vivió jornadas donde además de la fiesta quedó reflejada la cercanía entre ciudadanía y Gobierno. Porque entre risas, música y convivencia, miles de familias terminaron haciendo algo más que asistir a un evento: sentirse parte de una misma comunidad.

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