Del taller en Cadereyta al escenario internacional: Andrea Rodel la rompe en feria de arte en San Pedro


Cadereyta Jiménez, N.L. — Cuando el talento está chido, no hay esquina del mundo que lo aguante. Y eso le pasó a la artista visual Andrea Rodel, originaria de Cadereyta, quien se rifó como participante oficial en la Noreste Art Fair (NAF), una feria internacional de arte contemporáneo celebrada el 18 y 19 de abril en el Club Palestino Libanés en San Pedro Garza García.

De más de mil aspirantes, solo 40 artistas lograron colarse a la exposición. Y entre ellos, ahí estaba Andrea, llevando el nombre de su municipio como bandera en un evento que juntó talento de México y otros países.

Noreste Art Fair se armó con todo: dos días de arte, networking, inspiración y mucha buena vibra entre creadores.
El escenario no pudo ser más simbólico: el Club Palestino Libanés en San Pedro Garza García, un punto ya clásico para eventos de alto nivel en el área metropolitana. Club Palestino Libanés

Con apenas cuatro años de trayectoria, la obra de Andrea ya trae sello propio: temas como la fortaleza de las mujeres, la identidad y la realidad de México se mezclan en piezas que conectan lo personal con lo colectivo, lo raíz con lo contemporáneo.

Pero Andrea no solo crea, también enseña. Es fundadora de Rodelarte, una academia ubicada en el centro de Cadereyta que recibe alumnos desde los 4 años y que en verano se pone intensa con cursos especiales. Su filosofía es clara: el arte no es para “hacerlo perfecto”, sino para expresarse de verdad.

Cadereyta Jiménez vuelve a sonar fuerte gracias a proyectos como el suyo, que están sacando talento local a escenarios internacionales y demostrando que del barrio también salen historias que cruzan fronteras.

San Pedro Garza García fue testigo de ese salto: de lo local a lo global, con pinceladas bien norteñas.

En sus redes, la artista resumió la experiencia con emoción:
“NAF 2026 — un fin de semana lleno de arte, aprendizaje y de conocer a muchos colegas increíbles. Agradecida por todo el apoyo a mi trabajo 🫀”

Y como buena artista orgullosa de su chamba, cerró compartiendo algunas de sus piezas favoritas, de esas que alcanzó a fotografiar entre la emoción, el rush y el orgullo de estar ahí.

Porque sí: cuando el talento es real, no necesita pasaporte… solo una buena pared para colgarse.




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