En Nuevo León todavía no empieza la contienda por la gubernatura de 2027 y ya parece reunión familiar. Según una encuesta de EL NORTE, los nombres que encabezan las preferencias no sorprenden a nadie que haya prendido el celular en los últimos tres años: Mariana Rodríguez y Luis Donaldo Colosio. La política local, una vez más, se mueve entre el algoritmo, el apellido y la cercanía con el poder.

El “Samuelato” va en serio… y quiere sucesión
Con hasta 45% de intención de voto, Mariana Rodríguez aparece como la figura más fuerte rumbo a 2027. No es poca cosa: arrasa sobre Adrián de la Garza y deja a Morena viendo desde la banqueta. La pregunta ya no es si puede competir, sino si alguien puede alcanzarla.
Del otro lado del tablero está Luis Donaldo Colosio, que con 39% confirma que en Nuevo León el capital político se hereda, se administra y, de preferencia, se apellida bien. Movimiento Ciudadano no solo gobierna, marca agenda, reparte reflectores y decide tiempos.
Movimiento Ciudadano: partido chico, poder grande
Al interior de MC no hay drama: Mariana (51%) y Colosio (38%) dominan sin despeinarse. No hay guerra interna, no hay suspense. Todo fluye como guion bien ensayado. La oposición observa, Morena reparte porcentajes y el PRI recuerda tiempos mejores.
Mientras tanto, la narrativa es clara: más que ideología, gana quien controla la conversación. Likes, presencia mediática y cercanía con el gobernador pesan hoy más que estructura partidista o propuestas de fondo.
Morena disperso, oposición desdibujada
En Morena, Andrés Mijes encabeza preferencias, pero sin ese empuje que genera miedo real. Mucho nombre, poco ruido. En la práctica, la elección hoy no se perfila como un choque de proyectos, sino como una pasarela naranja con invitados incómodos.
Política de café: todos saben cómo acaba, pero igual se comenta
En el café político de Nuevo León nadie se pregunta quién va ganando; la duda es si habrá elección competida o solo trámite democrático con filtros de Instagram. Porque cuando la esposa y el compadre encabezan las encuestas, el mensaje es brutalmente claro: el poder no se disputa, se turna.
Y así, a 16 meses de la elección, Nuevo León ya huele menos a campaña y más a sucesión anunciada. Falta tiempo, sí. Pero en política y más en esta cuando el guion se escribe tan temprano, rara vez hay giros inesperados.

